miércoles, 14 de septiembre de 2011

Riesgo en la Gestión de Proyectos

Los evaluadores de proyectos tienen la tendencia a ser demasiado optimistas. Existen dos claras tendencias que rigen este comportamiento. Una viene de una característica natural del ser humano y la otra proviene de las acciones voluntarias, deliberadas y éticamente reprobables.

El optimismo a ultranza (Wishful Thinking) es la formación de creencias y la toma de decisiones de acuerdo a lo que podría ser agradable de imaginar en lugar de apelar a la evidencia, la racionalidad o la realidad. Manteniendo todo lo demás igual, los sujetos tienden a predecir que los resultados positivos son más probables que los resultados negativos. En un experimento sencillo, con el resto de las cosas en igualdad de condiciones, los participantes tienen una mayor probabilidad de escoger una carta que tenía una carita sonriente en el reverso que una que tenía el ceño fruncido.

De otro modo, los planificadores pueden deliberadamente subestimar los costos y sobreestimar los beneficios, con el fin de obtener aprobación de sus proyectos, sobre todo cuando los proyectos son grandes y cuando las presiones organizativas y políticas son altas.

No importa el origen del optimismo a ultranza, es necesario superarlo. El resultado de un proyecto siempre será mejor si se trabaja con la realidad. Permítanme decir algo importante: el riesgo es parte de la realidad. Aún más, el riesgo es parte del costo. Esta parte del costo se llama "Valor Monetario Esperado de Riesgo" (EMV) y existe.

Vamos a hacer una analogía física. La mecánica cuántica, también conocida como la física cuántica o la teoría cuántica, señala un límite fundamental en la precisión con la que ciertos pares de propiedades físicas, tales como la posición y el momento de una partícula, pueden ser a la vez conocidas. Esto también se conoce como principio de incertidumbre.

En la práctica, esto significa que trabajamos con la probabilidad de estar en una posición en un momento determinado. Esto no quiere decir que la materia no existe. No es así. Esto significa que hay propiedades que no se puede conocer con exactitud, en ciertas condiciones. Trate de patear un ladrillo de materia cuántica sin zapatos. Va a darse cuenta de que la materia existe. Se va a sentir exactamente del mismo modo que si se ignora el Valor Monetario Esperado de riesgo en el cálculo de ETC (estimado para completar) de un proyecto. Lo mismo es válido para calcular el presupuesto de un proyecto.

¿Cómo calcular EMV?


 

1 comentario:

El Sibarel dijo...

Hola Rodrigo,

Estoy muy de acuerdo con lo que dices, una buena parte de nosotros prefiere creer más en los resultados positivos que los negativos y podemos minimizar o subestimar el riesgo, es decir reconociendo su existencia y pudiendo valorar su impacto económico, le asignamos una baja probabilidad de ocurrencia.
Creo que precisamente el problema radica en la metodología para calcular dicha probabilidad, para que no sea simplemente una impresión personal.
Se agradece el espacio de reflexión.